Paul Simon

01.   Mother And Child Reunion
02.   Duncan
03.   Everything Put Together Falls Apart
04.   Run That Body Down
05.   Armistice Day
06.   Me And Julio Down By The Schoolyard
07.   Peace Like A River
08.   Papa Hobo
09.   Hobo's Blues
10.   Paranoia Blues
11.   Congratulations

Publicado en Febrero de 1972.
Referencia:
CBS 69007 / Warner Bros 25588.
Producido por Paul Simon y Roy Halee.
Diseño:
Ron Coro y John Berg.
Fotografía:
Peggy Harper.

CD Remasterizado en 2004 con 3 bonus:
- Duncan (demo acústica)
- Me and Julio... (demo acústica)
- Paranoia Blues (toma alternativa)

Referencia: Rhino/Wea B00024WYKI

Ediciones


"Yo no escucho mis viejos álbumes mucho, pero este es uno al que volví después de oír a todas esas bandas indie haciendo algunas de estas canciones, como 'Peace Like a River." Y pensé: 'Dios, este es un buen disco. Hay algunas canciones divertidas en el, y siempre me encantó 'Me and Julio Down in The Schoolyard'. Tiene una escasez que es casi como un registro indie".

Paul Simon (Rolling Stone, 2013)



Paul Simon
por José Luis Ortiz

El joven héroe (o antihéroe) anónimo de origen desconocido que, perdido, solo y sin trabajo en el duro invierno de Nueva York, rasguea su guitarra para contarnos, triste y circunspecto, su dramática historia, se convierte ahora, tres años más tarde, en un héroe (o antihéroe) errante de rasgos picarescos, nombre conocido y origen preciso (tan humilde como vergonzante), que, sirviéndose también de su guitarra en una noche de insomnio, rememora para nosotros, de un modo totalmente irónico, su primera experiencia sexual.
Este sensible cambio del punto de vista en la escritura que apreciamos entre The boxer y Duncan, y que se manifiesta en el marco de la autobiografía ficticia, se encontraba ya, aunque en estado embrionario, en el último trabajo del dúo, concretamente en las canciones Keep the costumer satisfied y Baby driver. Ahora, en el primer álbum de Simon en solitario tras su ruptura con Garfunkel, este punto de vista se generaliza y perfecciona, dando lugar a piezas de gran maestría, como la citada Duncan, la delirante y casi kafkiana Paranoia blues, la enigmática Me and Julio down by the schoolyard y la lúcida Papa Hobo.
Es innegable la carga crítica hacia comportamientos individuales o sociales que subyace en esta visión irónica de la realidad a cargo de un narrador protagonista, alter ego del propio Simon. Sin embargo, no es menos cierto que, en ocasiones, el uso de esa misma ironía produce mensajes calculadamente ambiguos. Pongamos por caso la canción titulada Run that body down. En ella, un narrador no ficticio (Simon en persona) comienza por contarnos una experiencia real y preocupante: una doctora le advierte del deterioro de su salud y, en consecuencia, le aconseja cuidarse. A partir de ese momento, el narrador (que ya no es necesariamente Simon) exterioriza una hipocondría tan extrema que llega a convertirse en médico de su mujer y, en el colmo de la neurosis, en médico de toda la sociedad. En resumen: la subrepticia y demoledora ironía de Simon ha subvertido la sencilla (y real) experiencia propia para satirizar un hábito social (la obsesión por la salud preventiva en el Estado del bienestar) y caricaturizar al sujeto que así se comporta.
También el Simon grave de anteriores trabajos sigue apareciendo en este álbum, ya sea prolongando uno de los temas favoritos de su etapa como dúo: las dificultades en las relaciones de pareja (Congratulations); elaborando alegatos a favor de la paz y la libertad (Armistice Day, Peace like a river); lanzando mensajes antidrogas (Everything puts together falls apart), o bien, lo que es mucho más sorprendente, ocultando bajo apariencia ligera o festiva un tema tan dramático como el dolor ante la muerte de un ser querido (Mother and child reunion).
Sin embargo, de las buenas intenciones expresadas en el último álbum de Simon & Garfunkel (como, por ejemplo, el valor de la amistad y la entrega), apenas si sobrevive algún verso. En su lugar, se implanta una visión desencantada de la existencia en sus múltiples facetas: el desarraigo del individuo en la sociedad (Papa Hobo, Duncan), la pérdida de ilusiones y el fin de los idealismos (Peace like a river), la presencia de la muerte (Mother and child reunion), la desintegración familiar (Me and Julio down by the schoolyard), el deterioro físico o psíquico del individuo (Everything puts together falls apart, Run thet body down, Paranoia blues), el conflicto amoroso (Congratulations), etc.
Simultáneamente, asistimos al definitivo abandono del lirismo poético, que se había convertido en referencia básica del estilo del dúo, culminando así el proceso iniciado en Bookends. En su lugar, Simon propone el uso de formas narrativas con un lenguaje más cotidiano y prosaico, con frecuencia elusivo. En tal caso, la presentación parcial o reticente del discurso narrativo produce esa sensación de oscuridad tan característica de muchas de sus letras.
A cambios tan significativos en el ámbito de la escritura, les sucede una profunda renovación en el terreno musical. Simon, ya libre de las ataduras de Garfunkel, comienza a explorar ámbitos musicales más extensos, representando esta primera entrega en solitario, al mismo tiempo, un tanteo de sus posibilidades expresivas y un alarde de su capacidad como compositor. El neoyorquino aborda la difícil tarea de obtener una música sobria y depurada, casi reducida a sus líneas esenciales, con el mínimo respaldo instrumental, tan alejada de la simplicidad como de la afectación y libre de las galas más o menos vistosas que constituían las señas de identidad del último trabajo del dúo. Para apreciar nítidamente ambos polos del proceso, bastaría comparar entre sí dos baladas folk-country como The boxer y Duncan, o bien Bridge over troubled water y Congratulations, baladas de inspiración gospel.
Convendría, asimismo, insistir en un aspecto de las canciones de Simon al que deberíamos prestar la suficiente atención: su visión radical de la realidad, atenuada a menudo por el humor o la ironía, no desemboca necesariamente en formas o tratamientos musicales agresivos; antes bien, en tales casos, Simon parece preferir los tempos relajados y los tonos suaves, con un punto de distanciamiento; sirvan de ejemplo canciones como Papa Hobo, Congratulations o Peace like a river. Este "desfase" entre melodía y texto reviste, claro está, otras modalidades; sirva de arquetipo perfecto la canción Mother and child reunion, donde Simon acierta a fundir magistralmente un sentimiento de profunda tristeza con acordes alegres y festivos.
En su primer disco en solitario tras la ruptura del dúo, el neoyorquino apuesta decididamente por las músicas afroamericanas, ya sea la música negra norteamericana (blues, gospel) o los subgéneros afrocaribeños más o menos influidos por el rythm´n´blues (reggae, calipso), además de culminar su fructífera relación con la música incaica. Hace un hueco también Simon al country y a formas musicales más libres, difícilmente clasificables. Se trata, por tanto, de un disco heterogéneo, por la variedad de las fuentes utilizadas, pero en absoluto disperso, si atendemos al íntimo parentesco que liga a la mayor parte de estas músicas. Simon reelabora cada una de estas formas musicales. Así, Duncan es un feliz maridaje entre la tradición blanca del folk y la música andina tradicional. Con Mother and child reunion, un excelente y personalísimo reggae, Simon se desquita del fracaso artístico que supuso Why don´t you write me? Por su parte, Me and Julio down by the schoolyard es un extraordinario calipso, con acentos brasileños y ecos del pop adolescente norteamericano. Simon recurre acertadamente al molde del calipso para narrar, de modo elusivo, una historia satírica con ribetes escabrosos. El resultado de su acercamiento al gospel cabe calificarlo, así mismo, de extraordinario. Tras el irónico título de Congratulations se esconde una canción amarga, pero también bella y conmovedora, sostenida por una sutil instrumentación y, sobre todo, por la sincera y modulada voz de Simon. Recurre el compositor neoyorquino a reputados músicos de sesión, como el batería Hal Blaine o el pianista Larry Knechtel, ambos de la "factoría Spector", que ya le habían acompañado en anteriores trabajos, por ejemplo en Bridge over troubled water.
En Papa Hobo, la voz y dicción de Simon se ajustan magistralmente al verso, bien subrayadas por el envolvente armonio de Larry Knechtel, la armónica de Charlie McCoy y la guitarra acústica del propio compositor. El resultado es una interesante composición cercana al country, que goza del sorprendente contraste, tan característico de Simon, entre una grata melodía y la mordaz crítica de la vida urbana y el progreso industrial. En su acercamiento al blues, logra Simon resultados dignos de consideración, en absoluto anodinos. El ritmo vigoroso y vibrante de Paranoia blues hace de ellla una atractiva canción, que cuenta además con la valiosa aportación de Stefan Grossman con su "botleneck guitar". Hobo´s blues, por su parte, es un breve y delicioso instrumental, fruto de su colaboración con el gran violinista de jazz Stéphane Grappelli. Teñidas de blues, pero, desde un punto de vista formal, más libres, son dos piezas de desigual valor: Everything puts together falls apart y Armistice Day. Un impecable trabajo de guitarra y voz (que incluye una pequeña muestra del brillante falsete de Simon), y la sobria y serena aportación de Larry Knechtel en los teclados constituyen el modo más adecuado de transmitir un mensaje sencillo y directo como el de Everything puts together falls apart, ante cuyo dramatismo Simon adopta un punto de vista algo distante. La canción se sitúa en el contexto de un tímido movimiento antidrogas que, en el mismo año 72, inspiraría a Neil Young para componer The needle and the damage done, incluida en su álbum Harvest. Aunque la tesis de Young es bastante menos radical que la de Simon, resultan sorprendentemente similares el contenido y el tratasmiento musical de ambas composiciones. Curiosamente, el neoyorquino ha declarado en alguna ocasión que había decidido ponerse manos a la obra sólo por el hecho de incluir en una canción pop la palabra "paraphernalia", que Simon emplea aquí con doble sentido, para designar tanto el conjunto de atuendos personales como los variados instrumentos que emplean los drogadictos (la jeringuilla, el algodón,...) para usar las diferentes clases de drogas. Por su parte, Armistice day puede ser considerada una de las más extrañas canciones grabadas jamás por Simon. En su letra, tan inconexa como obsesiva, se aglomeran la referencia antibelicista, la alusión amorosa y la crítica al poder político. La voz a veces desgarrada de Simon se combina o alterna con unos enérgicos "riffs" de guitarra, a cargo de Jerry Hahn y el propio compositor. Con todo, se trata de una pieza menor, como lo es también Run that body down, cuya amable melodía, inspirada en un preludio de Bach, y el "beat" regular y persistente que la sostiene, se encuadran en un conjunto armónico excesivamente reiterado a lo largo de la cabnción, lo que acaba restándole vigor.
La maestría de Simon como guitarrista se pone de manifiesto a lo largo de todo el álbum, pero especialmente en Peace like a river, cuyas bellas armonías vocales, que prolongan los ecos de las utilizadas por el mismo Simon en The only living boy in New York, contrastan con el pesimismo que desprenden sus versos. Al igual que en Bridge over troubled water, Simon recurre aquí al modelo del himno, aunque tratado con una libertad formal extraordinaria. Así, anticipando lo que un año más tarde realizará magistralmente en American tune, el neoyorquino compone un paradójico y singular "himno de la derrota", hallazgo con el cual Simon invierte, una vez más, el modelo heredado.

© José Luis Ortiz

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