Arrivederci Roma.
Una despedida colosal


Por
Paco Martínez


Tras un par de meses de preparación llegó la hora de emprender el viaje que nos llevaría hasta el flamante último concierto de la gira de Simon & Garfunkel, “Old Friends Tour”, en el Coliseo de Roma.
La idea de nuestro viaje era la de encontrarnos con nuestro compañero Javier Márquez allí, ya que él iba a realizar el viaje de forma independiente. Él llegaría allí con su novia un día antes que nosotros, exactamente el jueves 29 mientras que nosotros aterrizaríamos en tierras italianas el viernes 30. Así que tras salir de Sevilla destino a Barcelona en tren el jueves por la noche, y tomar desde la ciudad condal el avión a la capital de Italia el viernes muy temprano, nos encontramos en nuestro destino, la preciosa ciudad que ya visitáramos tan solos dos años antes también a causa de la música de Paul Simon.
Al llegar, ya desde el mismísimo aeropuerto Fiumiccino, comprobamos-en los periódicos locales- como los medios se hacían eco del concierto-evento, y nos encantó ver los enormes carteles que adornaban las calles romanas. Sabíamos que iba a resultar un espectáculo grandioso, y tras pasar por el hotel para dejar nuestro equipaje, salimos a buscar el enclave del concierto pensando que quizás ya estarían los preparativos del mismo en marcha. Y efectivamente, así era, cuando llegamos a las cercanías del histórico monumento el asombro hizo mella en nosotros. Resulta que toda la avenida principal que lleva hasta el Coliseo -una carretera muy amplia y larga que une el famoso lugar con el centro de la ciudad- estaba cortada al tráfico, porque ya se estaba montando el escenario y toda la parafernalia audiovisual que tenían preparada para el evento, léase esto como un montón de altas torres de sonido con enormes pantallas incluidas que se iban posicionando cada ciertos metros desde el punto donde se erguía el “Stage” hasta casi el final de la mencionada gran avenida. La visión era realmente espectacular y entre nosotros mismos comentamos que o bien los italianos eran realmente exagerados o es que preveían una auténtica marea humana como asistencia al show. El tiempo nos hizo ver que era esto último por lo que habían realizado un despliegue técnico tan cuantioso, que además-y para nuestra sorpresa- se quedó muy corto, ya que las ¡¡¡¡600.000!!!! personas que se dieron cita allí al día siguiente no solo llenaron toda esa avenida, sino que llegaron a salir de ella alcanzando el final de la multitud una gran plaza desde la que pensamos que difícilmente debieron de ver siquiera las grandes pantallas de seguimiento.
Cruzamos la avenida sacando fotos al montaje, ya que teníamos que mostraros lo mejor posible la impresión tan espectacular que proporcionaba todo el tinglado. Al llegar a pies de escenario vimos como aunque aparentemente este estaba listo, aún había un montón de personas del staff sobre él, trabajando mientras iban y venían los camiones transportistas del equipo. El marco era incomparable, ya que el stage se encontraba frente al monumento a escaso metros de este, y el escenario carecía de cortinas traseras de modo que tras los instrumentos se veía como el juego de luces y focos reflejaba sobre la milenaria piedra.
Anocheciendo ya como estaba, la imagen parecía más un cuadro que una instantánea natural. Y nos alegró ver como ya, a esa hora de la tarde-noche, había allí un par de grupos de fans que pretendían comenzar la espera hasta el comienzo del show, a más de 24 horas de distancia temporal del mismo. Digo pretendían porque no les dejaron, y es que según les explicaron los encargados de seguridad, toda la zona de la avenida iba a ser vallada para impedir que nadie pudiese acercarse a varios cientos de metros del escenario. Aitor nos advirtió que ya se olía la situación pues él había estado al tanto el año anterior- y por la misma fecha- del megaconcierto de similares características que Paul McCartney ofreció también en el Coliseo, organizado al igual que este de S & G por una famosa operadora de telefonía italiana llamada Telecom -el evento era denominado “Telecomcerto”-dentro de una especie de intención de espectáculo anual gratuito para los ciudadanos que se rumorea continuará en 2005 con los Rolling Stones. El caso es que según lo visto la gente que asistía al mismo era colocada en una cola al principio de la vallada avenida, tan solo para pocas horas antes del comienzo del espectáculo comenzar una larga carrera hasta los pies del escenario, algo que se nos antojaba absurdo y hasta peligroso. Al final, se despejaron las dudas y efectivamente el proceder en esta ocasión iba ser el mismo.
Llegamos a dudar sobre si quedarnos a dormir a la intemperie ante el vallado, puesto que aunque ni siquiera esto garantizaba una primera fila real a la hora del concierto-puesto que después vendría la alocada y estresante carrera para hacerse con el sitio-si era ya un adelanto importante, pero al final desistimos, pues pensamos que iba a ser una paliza de demasiadas horas y tampoco queríamos echar por tierra un momento tan especial como ese par de horas en la posible última actuación del dúo. De modo que nos marchamos a cenar - a un restaurante cosmopolita que encantó a Alberto, que nos invitó a una botella de vino de reserva y todo el tío:”¨La carti di vini,per favore...”- para poder recogernos y descansar lo máximo posible antes del gran día.
Nos levantamos temprano, y nos preparamos apresuradamente, para desayunar en la calle camino del Coliseo, que por cierto no nos cogía muy lejos y podíamos ir y venir a pie. Tuvimos buen ojo una vez más con el hotel, el Repubblica en esta ocasión.
Al llegar nos quedamos un poco helados, a esa hora de la mañana ya había bastante gente. Tras la maldita valla una muchedumbre aguardaba. Nos colocamos en la cola y estábamos en una décima o undécima fila. Aparte hacía ya una calor que no presagiaba nada bueno para todas las horas que aun nos quedaban por esperar, incluidas las de máximas temperaturas como eran las del mediodía. Imaginarse a final de Julio- y en Roma las temperaturas no son muy diferentes a las de nuestra querida Sevilla.-a pleno sol, sin una sola sombra a la vista de esa vasta avenida que si bien albergaba muchos “pequeños “ monumentos no tenía cerca ningún edificio que arrojara sombra alguna. Si el panorama era desolador, ya no queríamos ni pensar que tampoco podríamos salir de nuestro sitio a por agua o comida, porque estaba claro que el se marchara de la cola ya no recuperaba el sitio, y es que la gente ya no dejaría de sumarse a la multitud hasta bien empezado el concierto, según los periódicos del día siguiente. Solo podíamos esperar en el mismo punto en que nos encontrábamos varias horas soportando la calor lo mejor posible, a ratos sentados y a ratos de pie cuando el suelo ya se había calentado mucho. En ese conglomerado de sufridores no faltaban los bikinis, abanicos y las guitarras de algún seguidor apasionado que mataba el tiempo cantando Mrs. Robinsons y Slip Slidin´ Aways varios. También saludamos desde la distancia claro, a algún conocido como el francés Nicolás Trokiner que una vez más se había postrado en una envidiable primera fila, y es que lo que el no consiga... En fin que aquello era una mezcla entre aquel ambiente hippie de los conciertos del verano del amor-había bastante gente de esa generación, claro-y un rebaño de ovejas transportadas en el vagón de un tren, por lo apretados y asfixiados me refiero.

Varios detalles nos apartaron por momentos de la agonía-aunque ahora lo recordamos con cariño es verdad que el agobio y la sed nos pudo por momentos-como un video grabado por Simon & Garfunkel desde uno de los ensayos de su gira dando la bienvenida al público y alentándolo a asistir al evento, y que se repetía cada rato en los grandes monitores ubicados a lo largo del lugar. Pero el detalle más aclamado fue la escucha por parte de los allí presentes de los ensayos en directo del dúo que subió a escena cercano el mediodía para realizar el soundcheck. Estábamos tan lejos que ni los podíamos distinguir en el para nuestros ojos pequeño escenario, y con razón hubo quien protestó el que no hubiesen tenido el detalle de emitir las imágenes por pantalla, pero bueno, valga lo escuchado como una maravilla en forma de The sounds Of Silence, I am A Rock, El Condor Pasa, o A Hazy Shade Of Winter entre otras pocas canciones todas vitoreados evidentemente por el público. El sonido era muy bueno, y como las canciones no hacen falta comentarlas pues ya se pueden hacer una idea. Anecdótico fue el que al terminar el ensayo, el dúo canto un “Happy Birthday” suponemos que al algún miembro del Staff. Por cierto, que llamamos al móvil de Javier para ver donde se encontraba y resulta que el y su novia habían podido acceder al ensayo como unos auténticos privilegiados, y es que su profesión de periodista abre muchas puertas máxime cuando hablamos del escritor del último libro aparecido sobre Simon & Garfunkel. Javier pudo sacar unas valiosas fotos desde su posición y disfrutó como nadie del mini-concierto. Nos comentó, por cierto, que a la hora del concierto iba a situarse en una grada superior reservada especialmente para periodistas y personalidades varias, así que el afortunado se libró de la espera y pudo ir a echar la siesta al hotel.
Tras la alegría llegó de nuevo el aburrimiento y hay que mencionar que después de todo los organizadores lo tenían todo más o menos previsto y a partir de las horas de máxima temperatura, sobre las 2 o 3 de la tarde aparecían camiones con personal que iban repartiendo botellas de agua, y os podemos asegurar que a pesar de las miles de personas que ya debían de haber allí no faltó agua de sobra para todos de modo que la gente iba almacenando botellas y repartiéndolas al que le hiciera falta en momentos puntuales de la calurosa tarde, y es que la verdad es que la gente se mostró muy solidaria en todo momento. Eso, sin duda nos salvó de una deshidratación. Eso, y los manguerazos, y es que un camión cisterna se postró en varias ocasiones junto a la muchedumbre y en una escena similar a la de la Lista de Schindler-salvando las distancias claro-todos fuimos bañados literalmente en agua fresca, en una anécdota triste o molesta para algunos pero nosotros agradecimos una barbaridad. Toda una experiencia, vamos.
A las 6 de las tardes o así llegó el momento clave de la apertura de la avenida. Las vallas se retiraron y fueron literalmente pisoteadas por la marejada humana que corrió muchos metros hasta llegar a su posición definitiva ante el stage. Hubo gente rodando por el suelo, y personas mayores que inexplicablemente se posicionaron a nuestro lado que por cierto era la segunda/tercera fila. Hubo también un listo con muletas al que dejaron pasar mucho antes que el resto y que claro, consiguió el mejor sitio, primera fila frontal a los micrófonos de los cantantes. Lo de listo no es porque no estuviera lesionado que evidentemente lo estaba, sino por como el tío se aprovechó de su circunstancia.
Este tramo de espera fue más cómodo, el calor remitió un poco y el saber que se acercaba el momento de la salida a escena de Simon & Garfunkel motivaba bastante la verdad.
Cuando ya quedaba poco para el comienzo, la grada superior situada en un extremo de la avenida dedicada a las personalidades-invitados especiales, políticos romanos... - empezó a llenarse, y desde allí llamó Javi para preguntarnos como habíamos pasado el día. Nos hizo una foto desde su ventajosa posición, donde nos veía perfectamente.
Sobre las 10 de la noche, con la luna punto de caer sobre el Coliseo, y todos los focos encendidos se anuncia el comienzo del concierto. Los focos vuelven nuevamente a apagarse y en un monitor panorámico colocado al fondo del escenario, frontal al público da inicio el video de presentación que ha abierto todos los conciertos de la gira Old Friends. Un acertado montaje a base de fotografías y videos que resume en unos pocos minutos la historia del dúo, con imágenes de nuestros protagonistas desde que aún tenían edad escolar, los inicios como Tom & Jerry, la etapa de Simon & Garfunkel hasta el momento de la entrega del Grammy honorífico en 2003, que desembocó en la gira que nos ocupa. De fondo una versión instrumental de América grabada por la banda que inició el tour y como curiosidad la intercalación en el montaje de imágenes históricas como la caída del muro de Berlín o el cambio de milenio, como clara referencia al paso del tiempo y como pese a que hay cosas que cambian hay otras que siempre perdurarán.
Acto seguido las luces se elevan y Simon & Garfunkel están en escena con los primeros acordes de Old Friends. El tema, muy desnudo, con la guitarra Martin de Paul como único instrumento interpretativo, prescinde en esta ocasión del habitual apéndice “Bookends”.Aparentemente contentos y vestidos de manera sobria a diferencia de los ensayos pero informal a la par comienzan un recital que si bien no incluyó sorpresas con respecto a los conciertos que nosotros ya habíamos oído de la misma gira, estuvo genial. El segundo tema fue la revisión de A Hazy Shade Of Winter, que para nosotros es uno de los aciertos en la elaboración del checklist, pues es un tema un tanto inédito en sus conciertos pero que todos conocemos muy bien y que evoca irremediablemente a la mejor época del dúo. Además los nuevos arreglos del tema lo hacen más vital, un poco más movidito y quedó como bien como presentación para la banda compuesta por el guitarrista habitual de Simon, Mark Stewart ( que se ha convertido en un imprescindible pasando a ser el segundo al mando de la dirección musical tras el propio Paul ), Larry Saltzman como segunda guitarra, al bajo el músico de jazz Freddie Washington que suple en esta segunda mitad de la gira al mítico bajista Pino Palladino, Jim Keltner en la batería-otro mítico que tocaba entre otros con John Lennon-. En la percusión otro músico de Simon en los últimos tiempos, Jamey Haddad. Al piano Warren Bernhardt, un viejo colaborador de Garfunkel, y Rob Schwimmer en teclados. Por cierto, este último y Mark Stewart componen un grupo que se hace llamar “Polygraph Lounge”, con el que realizan una música algo experimental con instrumentos inusuales, algunos de los cuales usan en esta gira. Suponemos que la inclusión del teclista viene a raíz de su compañero profesional.
Musicalmente las canciones han evolucionado con esta banda hacia un aire más actual, más pop-rock recogiendo algunas de nuevas versiones que Paul Simon ya había ido metiendo en sus actuaciones en solitario, como se aprecia en la temprana I am a Rock, calcada a la que el cantante registró en la gira de You´re The One y posteriores. Salvo que claro, el acompañamiento de Art nos seguía remontando a tiempos pasados aun como digo el sonido no era siempre igual. El tono folk de muchos conciertos del dúo en los 60 no estaba presente pero aún así creemos que es quizás la mejor gira desde entonces.
Paul Simon estuvo más serio que su compañero como es quizás habitual en él (en el concierto al que asistimos en Lucca, en 2002, estuvo más cercano al público aunque también es cierto que aquí el no era tan protagonista como entonces),mientras que Garfunkel hacía más gestos de aprobación al público llegando a saludar en el idioma local (¡¡Ciao, romani!!).El concierto continuó con la maravillosa por siempre “America”, presentada brevemente por Art con las siguientes palabras: “This is a song about a great, great country”. La versión era más fiel a las versiones a las que el dúo nos tiene acostumbrados, contando quizás como punto innovador con una guitarra eléctrica que destaca al final del tema, en el cierre instrumental, por lo tanto poco más hay que añadir. Genial. Acto seguido Paul entona en solitario las primeras palabras de la animada “At The Zoo” antes de que Art le acompañe en lo que resulta ser en realidad un medley con la también movida “Baby Driver”. Unas canciones que transportan directamente a esos finales de los sesenta al no resultar tan atemporales como los auténticos clásicos de la pareja. El final de la canción incluye por cierto el reconocible sonido de los motores de coches que adornan la grabación original. Art garfunkel se marca un solo vocal en la siguiente canción-por cierto una canción muy personal de Simon-“Kathy´s Song”, en la que su compositor se limita a tocar la guitarra, que es el único instrumento que lleva el tema recordando mucho también a la versión original. Tenemos constancia de que en algún tramo de la gira se ha hecho variación en esta canción y Paul Simon se añadía también a cantar en las últimas frases de la misma, al menos en algún que otro concierto del 2003 como el de Atlanta. Un momento bonito que demuestra la habilidad que el guitarrista aún conserva.
Para hacernos retroceder aun más en el tiempo y comenzar con la parte del show que es realmente un auto homenaje para ellos mismos, el dúo interpreta una versión reducida de “Hey, Schoolgirl “, la primera composición con éxito comercial de la pareja cuando aún usaban el nombre artístico de “Tom & Jerry”. Justo antes, Paul narró la historia de sus vidas por esos años, cuando el dúo se conoció despertando su interés por la música. La breve pieza es seguida por otro comentario de Simon en el que cuenta como en aquellos tiempos su influencia fueron los Everly Brothers, dueto musical que como sabréis son invitados especiales en todos los conciertos de la gira Old Friends. Tras estas palabras, los míticos músicos suben a escena para sustituir a sus anfitriones intercambiando un abrazo con estos. Y realizar así una de las partes más memorables y recordadas del concierto. Los hermanos entonan un par de sus éxitos de toda la vida, “Wake Up, Little Susie “( recordareis que es la canción cantada por S & G en la gira 81-83 que comenzó en Central Park. ) y la siempre maravillosa “All I Have To Do Is Dreams”.Después cantaron un tercer tema quizás más desconocido,”Let It Be Me”.Unas joyas dentro de esa otra gran joya que fue todo el recital. El sentido homenaje mutuo de las dos pareja culminó cuando Paul y Art volvieron a subir para cantar a 4 voces “Bye,Bye, Love “. El éxito de los Everly -quizás más popularizado en las voces de S & G en su versión en el álbum “Bridge Over Troubled Water “- es acompañado por la mítica guitarra Yamaha negra de Simon. La pareja los despidieron entre aplausos: ”Phil & Dom. The everly brothers”.
Por cierto, no sé si será sólo opinión mía, pero los Everly sumando unos pocos años más que nuestra pareja favorita parecían mejor cuidados físicamente. Aunque tampoco sabemos si lucían pelucas al más puro estilo Garfunkel.
“Scourborough Fair, “Homeward bound” y “The Sound Of Silence” condujeron el concierto a su ecuador. La primera en unos tonos también muy parecidos a los originales, con la guitarra acústica de Paul Simon como base y el excelente acompañamiento de un cello tocado por Mark Stewart, que es presentado por Garfunkel al termino de su participación. La segunda, sin embargo, con unos nuevos arreglos que alargan considerablemante la duración de dicha canción, al incluir unas sesiones instrumentales dominadas por un piano antes del verso final. A cerca de 6 minutos llega la versión, casi el doble de lo habitual.”The Sound Of Silence” en una versión igualmente clásica levantó una vez más la ovación del público.
Otro vídeo como el del principio comenzó a emitirse en las pantallas mientras las luces se apagaban, y con el fondo musical de “The 59th Street Bridge Song ( Feelin´ Groovy ) ” un nuevo montaje nos enseñó un pequeño recorrido por las carreras en solitario de los protagonistas intercaladas con trocitos de película de El Graduado. Su termino precedió a la igualmente aclamada “Mrs. Robinson”.Esta si se corresponde a los nuevos arreglos que Paul Simon había diseñado para sus últimos conciertos en solitario en el 2002, diferenciándose de la clásica en un paréntesis instrumental más largo entre la 2ª y 3ª estrofa, que pasa por diversos ciclos, uno protagonizado por una guitarra eléctrica y otro por percusión y piano/teclado. “Slip Slidin´ away” resulta ser una de las dos canciones del concierto que no pertenece a Simon & Garfunkel, pero sí a la carrera en solitario de Paul, y es que como el compositor ha comentado en varias ocasiones esta canción bien podía ser más propia del dúo que de su carrera en solitario. Y es por ello que ha estado presente en las reuniones de la pareja desde 1981.Cantando el estribillo a dúo, los versos son alternados por los dos cantantes, entonando Simon el primero y Garfunkel el segundo para cantar ya el tercero ambos al principio terminándolo Paul al igual que el cuarto. Para este tema, el compositor se ayuda de una guitarra de 12 cuerdas que usa en algunas canciones concretas-lo hizo en “A Hazy Shade Of Winter”, y lo volverá a hacer también en “Keep The Costumer Satisfied” y”The Only Living Boy In New York”.
Acto seguido las inconfundibles notas de “·El Condor Pasa” con su sabor sudamericano revela otro clásico inalterado donde Paul vuelve a ser una parte importante del acompañamiento a la banda utilizando de nuevo la guitarra Yamaha, mientras que la guitarrilla peruana es tocada por el guitarrista Saltzman. Y a continuación le toca el turno a otra canción no habitual en un concierto de reunión de Simon & Garfunkel, “Keep The Costumer Satisfied” que mantiene su ritmo desenfadado apoyándose en la guitarra eléctrica de Steward que interpreta un solo fastuoso. En esta tema si es visible la sincronización vocal del dúo ya que es interpretada por ambos en todo momento. Ahora, Simon presenta la canción que viene a continuación explicando brevemente el porque la escribió, narrando el hecho de que Art se marchó a rodar su primera película a México en el año 1969,( todo esto en inglés ) se trata por supuesto de “The Only Living Boy In New York”. La canción raramente escuchada en un concierto de Simon & Garfunkel, es un momento único que parece querer complementar esta especie de autobiografía en que se ha convertido el espectáculo. Por cierto, los arreglos de la canción son muy parecidos a la versión del 69, y casi todo el protagonismo recae en Paul que-adecuadamente-canta el tema en solitario, apareciendo Art solo a mitad de la canción en los coros. Simon presenta al bajista, Washington. Y algo al revés de lo acontecido anteriormente disfrutamos en “American Tune”, la otra canción que pese a ser propia de la carrera en solitario de Simon se incluye en el recital (es una canción que Art ya había incluido en algunos conciertos suyos en solitario aunque como hemos dicho no es de los albumes de Simon & Garfunkel, pero por lo visto es un tema que le gusta especialmente).
El primer verso lo entona Garfunkel, haciendo uso de esa famosa voz angelical que aunque algo mermada por el paso de los años nos pareció que seguía siendo buena, y que le quedaba muy bien a la hermosa canción que también podría haber sido un tema para Simon & Garfunkel. Si ellos no hubiesen pensado lo mismo, no la hubiesen interpretado, desde luego. Simon toma el relevo en el segundo verso, y el tercero y cuarto vuelve a ser alternado, dejando paso a un cello- tocado por el virtuoso Stewart-que sirve de puente a la parte final de la canción. Al concluirla, el cantautor neoyorkino retoma su guitarra negra mientras Art presenta a su viejo amigo, el pianista Bernhardt cuyas notas de piano introducen la que hasta hace poco era la última grabación oficial de la pareja, “My Little Town”.- Ahora este honor la tiene “Citizen Of The Planet”, grabada en este mismo año 2004 para incluirla como bonus en el directo que Columbia saca de cara a las navidades de la misma gira Old Friends- .
Otro momento grande de la noche, el piano negro de cola de Bernhardt entona el “Bridge Over Troubled Water”,la mejor canción del dúo para muchos, que aunque siempre ha recaído en la voz de Garfunkel como ejecutor en solitario, para esta gira, y como novedad, es cantada por los dos -Paul sin guitarra en principio, como cuando la cantaba en solitario hace años-, en un detalle -al menos es lo que pensamos nosotros- que pretender salvar viejas rencillas. Como en otras veces, los dos primeros versos son alternados por uno y otro para atacar el tercero a dos voces, dejando eso sí el final para Garfunkel que como es esperado por todos, ofrece una demostración de voz y tono en el apoteósico final, correspondido por el público con una intensa ovación. Como siempre, como si estuviésemos repitiendo la misma historia que hemos escuchado tantas veces. Para ese tercer verso en que la banda entra a acompañar al piano que hasta ese momento era el instrumento solista, Simon se ha colocado ya su guitarra eléctrica con la que interpreta este tema desde la época de “You´re The One”, siendo este el único momento del concierto en que hace uso de esta guitarra habitual por otra parte en sus últimas giras. En el intenso aplauso la pareja se despide dando las gracias al respetable, que como es lógico sigue aplaudiendo pidiendo el regreso al escenario de estos. En su regreso, Simon & Garfunkel presentan a Haddad, que con su percusión arranca ”Cecilia”, otra canción alterada con unos tiempos instrumentales algo mayores que la versión normal en sus antiguos conciertos que la llevan a extenderse algo más pero que en esencia sigue sonando de forma similar. Simon presentó al baterísta justo al termino del tema. Y así llega otro de los momentos más esperados y que sin duda tenían que llegar era la interpretación de “The Boxer”. La canción cantada en todo momento en sincronización es fiel a su versión original, aportando como curiosidad la inclusión del Theramin, un extraño instrumento que si bien se inventó hace ya bastantes años - Led Zeppelín lo usó en algunas de sus giras de los setenta -no es nada habitual, y con el que se recrea el solo que hay justo antes del segundo estribillo. Con la vibración de las manos se emite un peculiar sonido que parece por momentos imitar la voz de una tenor. La versión estuvo bien, haciendo cada uno su juego vocal aunque como ya pasaba en otras giras, la sincronización no resultaba tan perfecta como en los primeros tiempos, algo por otra parte comprensible en una canción tan seguida. A estas alturas eso es irrelevante y Garfunkel agradece el apoyo del público durante tantos, tantos años. Entre aplausos la pareja vuelve a marcharse para reaparecer con los últimos bises. Paul explica-en el tramo final del concierto estuvo un poco más comunicativo- que la siguiente canción no la habían cantado en directo desde 1967 y se trata como muchos sabréis de la preciosa “Leaves That Are Green”. El suave tema es de los que transportan a otra época, por su carácter de “inédita” en años más cercanos. Ya para concluir definitivamente, que mejor que la optimista y alegremente eterna “The 59th Street Bridge Song ( Feelin´Groovy ) ”. El tema se vuelve un fin de fiesta para la propia banda que toca desenfadadamente dando lugar a curiosidades varias que no recuerdan a la austeridad que a veces rigen este tipo de conciertos. El bueno de Mark Stewart se saca de la manga un instrumento no mostrado anteriormente y que no sabemos si existe realmente o es algo de su invención-el lo usa tambien en su grupo, “Polygraph Lounge”. Una especie de tubo bastante largo que el músico levanta a dos manos soplando como si de una especie de trompeta se tratase. El sonido recuerda al de una tuba, grave y tosco, pero le otorga mucho carácter a la interpretación del tema. El señor Rob Schwimmer, por su parte se da un paseo por el escenario con otro instrumento no usual-y que también usa en el anteriormente citado grupo-, una especie de mini-teclado al que hay añadir viento al soplar por un pequeño tubo-desconocemos su nombre, la verdad-. Paul presenta al músico ante un pase más acentuado de dicho instrumento dentro de la canción. En un momento dado, ambos -Stewart y Schwimmer-se encaran y el resto de la música cesa, interpretando una especie de salida de tono sorpresa que por mucha cara de asombro que pusiera Simon, estaba claro que estaba mas que ensayado. Hay un cruce de sonidos crecientes entre los músicos “picados” que al unirse terminan siendo un recuerdo a las famosas notas de la película “Tiburón” y luego una musiquilla peculiar de esas que todo el mundo puede tararear pero que casi nadie recuerda el nombre. En ese punto toda la banda retoma la canción que ya concluye en circunstancias más normales. La ovación final es tremenda y es normal, el concierto nos pareció muy bueno en su ejecución y la carga emotiva así como la calidad de los temas era algo evidente.
Terminó tan animosamente que la gente pedía más pero ya solo pudieron verse a los músicos y a los buenos de Paul y Art unos breves segundos mientras todos abrazados hacían el saludo de rigor a su entregada multitud que no paraba de aplaudir.
El escenario que tan míticos momentos había albergado hacía tan poco se quedó solo y las luces de los focos se encendieron para ahuyentar falsas esperanzas entre los asistentes, que ahora sí empezaron a retirarse, lentamente claro, que es que tales cientos de miles de personas no pueden desaparecer de momento. En nuestra marcha vimos como los de la limpieza iban a acordarse de todos nosotros en las horas que les quedaban por delante para recoger toda la suciedad que quedaba al descubierto con la retirada de la marea humana. Montones de botellas de agua vacías -claro, todas las que se habían repartido gratuitamente-papeles, comida...una guarrada nunca vista, de verdad. Nos acercamos a la tienda de merchandising, cotilleamos un poco los items que eran los mismos que se venden en la web del dúo, y muertos pero felices volvimos al hotel a descansar. En realidad queríamos cenar puesto que hacía más de 12 horas que nada de nada, pero entre lo tarde que era que ya pasaban las 12 con creces y no conseguimos que nos sirvieran en ningún lado. De hecho en un “Ristorante”nos echaron literalmente, pero es que con la pinta que gastábamos, todo sudaos y quemaos -teníamos la cara y los brazos rojísimos, se puede apreciar en alguna foto-tampoco nos extraño, vamos, que lo asumimos rápidamente. Batiéndonos en retirada ahora sí al hotel a ducharnos y a dormir nos encontramos con Javier que también regresaba a su hotel junto a su novia- con 600.000 personas desperdigándose por ahí es fácil encontrarse con el único conocido que tienes en la capital, he?-y que nos comentaron como lo habían vivido y como se lo habían montao para gozar de tan buen trato en el concierto. Nos comentó por encima detalles de la organización y nos emplazamos para retomar la conversación en Sevilla pues ellos también querían descansar. Desde aquí Javí darte las gracias por tus fotos exclusivas de los ensayos y felicitarte por el detalle de terminar tu libro con la inclusión del concierto de Roma que sabemos que fue un añadido de última hora.
En el hotel pudimos comer unas porquerías, darnos la ducha que nos devolvió la vida, repasar las fotos digitales y videos que habíamos tomado y poner la televisión para ver como en los telediarios de esas horas imtespectivas, el evento ya se hacía eco. Allí vimos por primera vez la cantidad de gente que se había congregado... !!! 600.000 personas... será verdad, killo? Dijo uno.
Pues sí, en los periódicos del domingo estaba esa cifra en primera plana. Esa cifra y anécdotas varias del concierto.
Para empezar nos enteramos que el concierto gratuito había hecho embolsar un millón de dólares a la pareja. Que decía que gratis y tó lo que tú quieras pero a nosotros nos pagáis lo nuestro. Que dinero no habrán cogido en la gira, da miedo pensarlo...
Medio leímos.-lo de medio por el idioma-que la mañana del concierto justo al lado del coliseo hubo una persecución policial con tiroteos y muertos incluidos-una turista y su asesino, un loco fugado días atrás de una cárcel romana-cuyos ecos de sirena nos habían llegado sin tener ni idea de que era lo que ocurría. El asesino llamado “Il Lupo” era un tío peligroso y pensando que quisiese hacer una desgracia se iba a extremar la seguridad en el concierto. Al final los policías que participaron en la persecución fueron recompensados con el día libre y asistieron como invitados de excepción al recital.
Y también anecdóticamente se notificó que unos ladrones habían hecho un robo importante en un museo romano durante el concierto aprovechando la falta de policias activos en el resto de la capital. En fin, que es que está claro que un concierto de Simon & Garfunkel de estas dimensiones afecta socialmente y mucho.
La mayoría de estas noticias las leímos por la tarde en el vuelo de regreso. Otra aventura quedaba atrás, otra experiencia única que hay que esforzarse en preservar...




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