You Can Call Me"Paulo Simone"

Por
Paco, Alberto y Aitor




Miércoles 3 de Julio de 2002

Serían las 22:15 de la noche cuando por fin llegamos todos a la estación de autobuses de Sevilla en busca del autobús que nos llevaría hasta Madrid, con el tiempo justo para coger el vuelo que nos llevará a Roma, ciudad elegida por Paul Simon para celebrar el gigantesco concierto gratuito en el Galoppatorio - espacio abierto dentro de un enorme parque en el "Jardín de la Villa Borghese" y que sirve las veces de pulmón a la ciudad romana.

Han pasado ya dos años desde nuestra experiencia vivida en París, y ahí volvíamos a estar otra vez. Nos era imposible no pensar en como nos fue la ultima vez que nos vimos en semejante situación y esperábamos tener por lo menos la misma suerte en esta ocasión, a la vez que nos acordábamos de Javi que esta ocasión no pudo venir con nosotros debido a compromisos laborales.

A las 23:00 sale nuestro autobús con destino a Madrid, nos quedaban todavía 6 horas de viaje por delante, y alguna mas debido a los despistes del conductor. Por el camino lo normal en estas situaciones, nervios al pensar en el avión -mas aún si pensamos que lo cogíamos el día 4 de julio- y cansancio aunque nuestro animo no daba lugar al sueño. Alguno pensamos "mejor dormir en el avión y así no me entero, que bastante tengo ya".

Por fin llegamos a la estación de autobuses de Madrid y rápidamente cogemos un taxi que nos lleve a la terminal 2 del aeropuerto de Barajas, no había tiempo que perder. Desde la estación a la terminal hay unos 20 km. pero gracias a las intempestivas horas, alrededor de las 6 de la madrugada, el trafico era apenas inexistente por lo que llegamos a tiempo sin excesivas dificultades.

Ahora solo quedaba facturar el equipaje y buscar nuestra puerta de embarque. Dicho y hecho, en apenas 1 hora ya estabamos entrando por la puerta del avión.

Podemos decir para nuestro alivio y para todo el que tenga algún tipo de temor a los aviones que fue un viaje bastante tranquilo, sin alteraciones y apenas turbulencias. Y así tras solo 2 horas de vuelo nos encontrábamos en el aeropuerto Fiumicino de Roma.
Tan solo nos queda coger un tren que nos lleve de la estación al centro de la ciudad. Tras un tedioso viaje en el Leonardo Express -que por momentos parecía unos de esos trenes de Calcuta con gente subida en el techo por la cantidad inhumana que nos encontrábamos allí apiñados- llegamos a la ciudad eterna.

Ahora ya solo nos quedaba dejar el equipaje en el Hostal Kenzo, regentado por Mino y su singular familia y que sería nuestro nuevo hogar en los siguientes dos días.

Nada mejor que una ducha y una siestecita para una dura jornada de turismo. No son pocas las cosas que hay que ver, y en esta ocasión pensábamos disfrutar de la ciudad que visitábamos- todavía tenemos la espina clavada de París.

Tras la típica jornada turística, y souvenirs en mano (esto puede resultar harto cateto, pero todos somos humanos), nos volvimos al hostal tras ver los impresionantes monumentos y las épicas construcciones romanas que adornan la ciudad. Demasiadas cosas para ver en un solo dia.

b

Viernes 5 de Julio de 2002
Nos levantamos temprano, ya que todavía teníamos pendiente alguna visita turística por Roma y además debíamos encontrarnos con Vicente que llegaba desde Madrid para acompañarnos durante nuestro periplo por tierras italianas.
No sería hasta las 12 de la mañana cuando al fin se podrujo el reencuentro, desde el concierto en el Olympia de Paris de hace un par de años no nos habiamos vuelto a ver. Visiblemente cansado por el viaje, Vicente, nos comento lo difícil que le había sido encontrar la entrada a Roma y las vueltas que había tenido que dar debido a la deficiente señalización. Además tenia un pequeño trabajo pendiente que debía mandar a la oficina a la mayor brevedad, por lo que no podría acompañarnos en nuestra jornada turística. Gracias a que el hotel Kenzo disponía de ordenador con internet en casi todas sus habitaciones Vicente pudo terminar sin mayores problemas su trabajo mientras nosotros nos emplazábamos con él en el Galoppatorio.

Sobre las 3 de la tarde y tras visitar, el Panteón, la Fontana de Trevi, la Plaza de España y alguna cosa mas llegamos al "Galoppatorio" referencia casi obligatoria a los turistas por sus monumentos y atracciones, pudiendo encontrarse allí desde un zoo hasta galerías de arte. Por tanto nos pareció un marco inigualable para crear un ambiente de expectación al concierto, anunciado como uno de los mayores eventos musicales del año en Roma. "Un regalo para los romanos y los turistas", como rezaban los carteles distribuidos por toda la ciudad.
Para que se hagan una idea, nos encontrábamos en un ambiente similar al que trasmite los famosos conciertos en el Central Park neoyorkino, salvando las distancias claro.


Viejos conocidos de "The Sound Of Simon" como el frances Nicolas Trokiner ya estaban por allí cuando todavía quedaban 5 horas de espera.
El escenario estaba prácticamente montado, aunque todavía miembros del Staff y seguridad, con mas parecido a los presidiarios de la pelicula "Con-Air" que otra cosa pululaban de un lado para otro verificando detalles. Mientras, los primeros curiosos se iban acercando ya a las vallas frontales del escenario, un escenario exactamente idéntico al ya utilizado en la gira europea del 2000, aunque en esta ocasión el juego de luces, como más tarde pudimos comprobar, si era diferente, mas clara y natural no tan extrema como la utilizada en el Olimpya de París donde los rojos y azules saturaban la iluminación.
Tras terminar su trabajo en el Hostal se unió a nosotros Vicente, emocionado por la buena posición que tendriamos para el concierto, primera fila - algo lógico si pensamos que eran las 4 de la tarde y el concierto no tendría lugar hasta las 21:30. "Esta vez no me pasara como en París, que tuve que ver el concierto desde la fila 22, prefiero coger las primeras filas aunque me tenga que ir ya", habia comentado Vicente sobre las 12 del mediodía.

A eso de las 17:30 la banda fue subiendo al escenario a probar el sonido y ensayar un poco. El saxofonista Andy Snitzer fue el primero en aparecer seguido de Alain Mallet, Steve Gadd, Mark Stewart ...
Uno a uno fueron llegando, amables con el escaso publico asistente a esas horas.
El ensayo nos ayudo a hacer mas llevadera nuestra espera, fueron unos momentos muy entretenidos e interesantes, estabamos escuchando las canciones en versión instrumental, solo faltaba la voz de Simon.
El guitarrista Mark Stewart parecía dirigir el ensayo, hablando con los técnicos a traves del micrófono y haciendo las veces del propio Simon, cantando en las entradas o estribillos de las canciones que fueron ensayando - el colmo fue cuando en un alarde de humor y doble personalidad se presentó a si mismo imitando a Simon al empezar su intro del banjo en Hurricane Eye, el ya famoso entre los fans "Ladies and Gentlemen... Mark Stewart" ante las risas de sus compañeros..
La banda sonaba muy bien, bastante compenetrada y el sonido también nos pareció bueno, no parecía ni que estuviésemos al aire libre. El espectáculo fue casi tan emocionante como lo sería el propio concierto.
Cuando la banda se retiraba del escenario ya había acumulado un notable grupo de espectadores que aplaudían a los músicos que les habían hecho mas amena la espera. Parecía como si hubiese sido un pequeño regalo para los fans que tan pacientemente esperaban. Las cámaras de fotos ya habían disparado sus primeros flashes sobre los protagonistas. Nosotros por supuesto no íbamos a ser menos y también inmortalizamos aquel momento.

Las Guitarras que Simon utiliza a lo largo del concierto

Mark Stewart Bakithi Kumalo Vincent Nguini Mark Stewart

Tony Cedras, Jay Ashby y Vincent Nguini El gran Steve Gadd

No había mucho que hacer; hablar con los amigos, comentar la calidad de las canciones que íbamos a escuchar, o investigar en la tienda, donde comprobamos -como leimos en la crónica de Bodo sobre el concierto en Munich, donde decia que la tienda era "piojosa"- que era rigurosamente cierto. El programa de este año era bastante pobre, nada que ver con el Tourbook de la gira del año 2000; fotos antiguas y un diseño que dejaba bastante que desear. Y de la ropa mejor ni hablamos. A pesar de todo y de que las cosas eran bastantes caras, nos llevamos algun que otro recuerdo.

Tenemos que recordar que el ultimo tramo de la espera se nos hizo mucho más ameno gracias a la oportuna llegada de nuestro compatriota y amigo Eduardo Mesa, webmaster del fantastico "Distrito de los Beatles" de "Teleopolis" y seguidor de la buena música y de Paul Simon por añadidura. Vino acompañado de su hermano, ambos recién llegados de Oviedo y dispuestos a pasar unos días en Roma, y por supuesto no quisieron dejar pasar la oportunidad de disftutar de tal evento. Desde aquí un saludo para los dos.

La noche empezaba a caer sobre el cielo romano, eran los minutos previos al conciertos , empezamos a sentir en nuestras propias carnes, como la ya masiva afluencia de publico nos hacia apretarnos cada vez mas y optamos por defender a toda costa con uñas y dientes nuestras inmejorables posiciones. En los ultimos minutos empezo a llegar tal cantidad de gente que el lleno acabo siendo impresionante, sí mirabas para atrás, se te hacia difícil ver el final de la muchedumbre alli reunida.

A las 21:30 un abarrotado "Galoppatorio" aclamaban al unísono el comienzo del concierto, - la prensa local llego a decir que allí había reunidas mas de 50.000 personas-, gritando un solo nombre: ·"Paulo Simone". Un detalle por cierto que nos hizo bastante gracia. El ambiente que creaban los Tifosis Italianos era impresionante, parecia que estamos en un partido de futbol, en un derbi Roma vs Lazio. Indescriptible. "Paulo Simone, Paulo Simone".

Era ya de noche en Roma y los focos estaban encendidos, el publico también, armando un estruendo en esos "clásicos" minutos de retraso en cualquier concierto que se precie. Pero el retraso fue mínimo, al fondo pudimos distinguir claramente la inconfundible figura de Paul Simon, estático junto a un hombre enchaquetado. Durante unos segundos permanecieron allí, la gente seguía gritando "Paulo Simone" al máximo. Nosotros comentábamos que ultimamente Paul hace una de esas entrada en plan sorpresa, cuando los primeros compases ya están sonando, además la nueva versión de Bridge Over Troubled Water con la que abre esta gira se prestaba mucho para ello, al igual que hacia en el 2000 con "That Where I Belong". Todavía estabamos comentándolo cuando de repente los dos se adelantaron al frente del escenario. Los músicos colocados en sus sitios, vestidos más formalmente que durante los ensayos, todo estaba a punto. El hombre enchaquetado hacía las veces de presentador- quien sabe a lo mejor era solo eso- pero a nosotros nos dió la impresión de que era algún político en busca de laureles. Empezó a hablar sobre la importancia de tener a Simon a su lado. Habló de su calidad como artista, de su labor humana comprometida con la música, subrayando la presión que ejerció para la integración racial y su lucha contra el apartheid con Graceland y de que los romanos podrían disfrutar por primera vez en la historia de Paul Simon en su ciudad. Mientras tanto, Paul se mostraba agradecido y hacía gestos de alabanza a la multitud que lo aclamaba.

Tras la breve presentación Paul se dirigió hasta el centro del escenario donde una vez mas se mostró agradecido con el publico allí presente mientras ya empezaban a fluir las primeras notas del Bridge por todo el Galoppatorio.

El ambiente era realmente impresionante, con las mas de 50.000 personas allí agolpadas gritando, aplaudiendo, vibrando. Personalmente disfrutamos mucho mas que en el concierto de París ya que allí debíamos mantener una compostura, un cierto decoro por así decirlo, debido a que lo estaban grabando. Pero aquí el ambiente era todo lo contrario; mas cercano a un festival veraniego, a una loca anarquía controlada, pura energía en estado efervescente en el que no se paraba de corear y vitorear, de silbar y cantar. Nosotros por supuesto nos dejamos el alma en ello, pensando subconscientemente- "a ver si se fija en como animamos los españoles y en la próxima gira nos hace una visita". Prueba de nuestro empeño es que al día siguiente en Lucca se acordaban de nosotros precisamente por la que armamos en Roma.

A Paul que vestia con una camiseta de mangas largas roja, pantalones vaquero y su ya inseparable gorra, en esta ocasión una con las siglas SP, se le veia feliz y disfrutando al máximo del concierto, esta en plena en forma, parece que los años no pasen para el.
Uno a uno se fueron desgranando cada uno de los temas; Graceland, You´re the One, 50 Ways To Leave Your Lover, That Was Your Mother,....Y fué en You Can Call Me Al cuando ocurrió una de las anécdotas de la noche, cuando uno de los allí asistentes le empezó a ofrecer el móvil a Paul Simon, el cual ni corto ni perezoso le incito mediante gestos a que se lo tirase, y aunque al principio Mauro da Sassari, -que así se llamaba el espectador- no estaba muy seguro de que lo fuese a atrapar, al final se lo lanzó. Móvil en mano Paul canto parte de la canción al otro interlocutor, desde luego la experiencia de que Paul Simon en persona le cante a alguien por teléfono y le acerque el auricular al bajo de Bakithi mientras este toca en famoso punteo debe de ser casi tan espectacular como estar allí mismo.

Mrs. Robinson también fue parte protagonista de la noche ya que Adrian el pequeño hijo de Paul que acompaña a su padre en estos primeros conciertos, hizo las veces de improvisado percusionista contribuyendo a la canción con unos pequeños instrumentos que hacían de maracas. Pero no fue el único hijo de Simon que actuó esa noche ya que cuando llegamos a The Boxer, apareció ante nuestros incrédulos ojos Harper Simon. No era la primera vez que Harper acompañaba a su padre en dicha canción, ya lo había hecho en otras ocasiones, pero si era la primera vez que lo hacia en esta gira y la primera que nosotros teníamos la ocasión de verlo.
Para acabar el concierto Simon eligió "Still Crazy After All These Years", con los 50.000 espectadores alli presentes coreando el estribillo, se te ponian los pelos de punta. Y al final lluvia de objetos sobre el protagonista, desde aviones de papel, camisetas, gorras y hasta sujetadores, pasando por caramelos, monedas o mecheros, una locura.

Dimos el concierto por acabado no sin antes haber intentando arrancar alguna canción más, pero aunque los allí presentes le echamos ganas aplaudiendo y silbando no hubo forma de sacar de nuevo a la platea a Simon. Asi pues nos dirigimos de vuelta al hotel comentando los pormenores del concierto, los arreglos, el repertorio o la presencia de Harper en el impresionante espectaculo que habiamos tenido la oportunidar de presenciar.



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